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CARTA A UN JOVEN (a Germán A.I.)
No sé, querido amigo pero sueño que estás melancólico o quizá algo desesperado a causa de la soledad de ti de la soledad de los otros de la soledad de la urbe de la pobreza del bullicio amarrado a una cuerda floja donde azulino inútilmente te enredas por la tarde y bebes una copa de vino tinto
yo escucho tu grito leve a lo lejos y te construyo un palacio de plata y obsidiana para que puedas danzar a la hora que te plazca para que puedas escribir la carta ambarina para que tu corazón se oculte del infierno y sereno puedas leer este papiro
mientras el horizonte se llena de fuegos artificiales yo te ofrendo un ramito de gardenias
un ramito
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